Valorar un coche: por qué el precio del anuncio no basta
El precio que aparece en un anuncio no basta, por sí solo, para establecer cuánto vale un coche en un procedimiento judicial. Es una de las conclusiones que GANVAM ha comunicado tras celebrar su primer encuentro GANVAM Jurídico, el 7 de octubre de 2026 en Madrid. Según la asociación, el debate destacó sus tablas de valoración como referencia objetiva de partida, junto con el análisis individual de un perito.
La cuestión importa especialmente cuando hay diferencias sobre una indemnización o sobre el valor de un vehículo declarado siniestro total. El encuentro reunió a representantes de la judicatura, aseguradoras, peritos y empresas del automóvil. El mensaje recogido por GANVAM distingue dos tareas: disponer de datos del mercado y comprobar las circunstancias del coche concreto que se está valorando.
Precio anunciado y precio de venta no son lo mismo
Según explicó DAT, socio tecnológico de GANVAM, una oferta publicada en internet muestra lo que el vendedor quiere obtener, pero no necesariamente el importe por el que termina vendiendo. Por eso, su sistema de valoración utiliza precios de transacciones reales registrados por distribuidores y entidades financieras, entre otros participantes. También los contrasta con ofertas de plataformas digitales y otras fuentes.
La identificación del vehículo es otra parte del cálculo. DAT señala que combina esos datos de compraventa con la marca, el modelo, la versión y el equipamiento original. GANVAM añade que utiliza la identificación por número de bastidor y una metodología estadística. Así, la referencia no se limita a buscar anuncios de coches con un nombre comercial parecido.
Qué aporta la tabla y qué revisa el perito
El índice GANVAM-DAT tiene en cuenta la antigüedad y el kilometraje para analizar la evolución del valor del vehículo. Según la asociación, sus valores sirven de referencia para la reventa y también para operaciones de financiación o renting. En el debate se subrayó la utilidad de contar con datos de mercado homogéneos para reducir discrepancias en las valoraciones.
Pero esa referencia no describe por sí sola todas las particularidades de una unidad. Los participantes destacaron que el perito aporta la evaluación individual: analiza el estado de conservación, los trabajos de reacondicionamiento y las mejoras realizadas. La cifra de partida y la inspección cumplen, por tanto, funciones distintas dentro de la valoración presentada en el encuentro.
Coches de 10 a 15 años: el estado marca diferencias
Uno de los ejemplos tratados fue el de los vehículos de entre 10 y 15 años. Según las conclusiones difundidas por GANVAM, en ese grupo puede haber diferencias importantes de conservación entre unas unidades y otras. La inspección permite comprobar si existe un mantenimiento excepcional, mejoras u otras circunstancias que justifiquen ajustar la referencia del mercado.
Para quien necesita conocer el valor de un coche de esa edad, el punto relevante es que la antigüedad no cuenta toda su historia. El enfoque expuesto en el foro combina una base obtenida de operaciones reales con la revisión de su estado particular, en lugar de resolver la valoración únicamente con una tabla o con capturas de anuncios.
En un eléctrico también cuenta la salud de la batería
El segundo caso destacado fue el de los eléctricos. Según GANVAM, los años y los kilómetros son insuficientes como únicos criterios: la salud de la batería es un factor determinante, porque su desgaste puede variar con los hábitos de uso y carga. La valoración pericial permite incorporar el estado real de ese componente antes de fijar el valor del coche.
El encuentro también abordó la inteligencia artificial. Los ponentes señalaron que puede procesar información, reconocer patrones y detectar anomalías del mercado, pero la situaron como apoyo al profesional. Un modelo predictivo puede ofrecer un punto de partida; revisar las mejoras, el reacondicionamiento o la conservación de cada unidad sigue correspondiendo al perito, según las conclusiones del foro.
